Australia es el único país del mundo que ocupa un continente completo, y eso se nota en cada rincón. Sus distancias son tan enormes que las ciudades parecen pertenecer a países distintos: Sídney, con su energía de gran puerto, y Melbourne, con su fama de capital cultural y del buen café, tienen personalidades muy diferentes. De hecho, a los melburnianos les encanta presumir de que su ciudad ha sido nombrada varias veces una de las más habitables del planeta, y de que su estación de Flinders Street, esa de fachada amarilla y cúpula verde, es uno de los lugares de cita más tradicionales del país: “quedamos bajo los relojes” es una frase que llevan diciendo generaciones.
Y si hablamos de fauna, el país tiene fama de ser un mundo aparte. Canguros, koalas, equidnas y ornitorrincos pertenecen a un linaje de animales que se desarrolló en aislamiento durante millones de años, por eso Australia presume de tener más especies de marsupiales que cualquier otro lugar del mundo. Hay incluso más canguros que habitantes, y no es raro verlos saltando al atardecer por campos de golf o pastos a las afueras de las ciudades.

En el corazón del país, el desierto del Outback esconde uno de sus tesoros más sagrados. Ayers Rock, conocido por los aborígenes anangu como Uluru, es un enorme monolito de arenisca que cambia de color a lo largo del día: del ocre al rojo intenso, pasando por tonos púrpura al amanecer y al atardecer. Lo que se ve es solo una parte, ya que se cree que buena parte de la roca continúa bajo tierra. Para los anangu es un lugar cargado de historia y espiritualidad, con más de 60.000 años de tradiciones que se transmiten de generación en generación, y visitarlo con esa mirada lo convierte en una experiencia mucho más profunda que una simple fotografía.
Muy lejos de ahí, en el nordeste, Cairns es la puerta de entrada a la Gran Barrera de Coral, el mayor sistema de arrecifes del planeta, tan grande que es visible desde el espacio. Alberga miles de especies de peces, tortugas y corales, y a pocos kilómetros de la costa, la selva tropical de Daintree, una de las más antiguas del mundo, supera en edad a la propia Amazonia. Un país que, en definitiva, permite pasar del desierto al arrecife y de la ciudad más cosmopolita a la selva más antigua sin salir de sus fronteras.
Con el siguiente enlace pueden acceder al itinerario completo: https://www.puentealpacifico.com/australia/private/grupo-exclusivo-australia-puente-al-pacifico-2027